Gloriosísimo San José, que mereciste entregar al Creador tu Bendita Alma en los brazos de Jesús y María, yo te ruego quieras defenderme de todos los enemigos en aquel momento supremo de la vida; de tal modo que consolado por la dulce esperanza de volar contigo a poseer la eterna gloria en los cielos, yo expire pronunciando los nombres de Jesús, María y José.
Jesús, José y María, les doy mi corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asístanme en mi última agonía.
Jesús, José y María, reciban, cuando muera, el alma mía.
Amén.