sábado, 4 de enero de 2014

SECUENCIA DEL ESPÍRITU SANTO


Este himno litúrgico  es especialmente insoportable para el demonio que provoca dolores de cabeza, fatiga sin motivo y que hace dormitar durante la oración. También es insoportable para el demonio que causa nerviosismo, excita la cólera y suscita discusiones. Tampoco la soportan los espíritus invocados en los maleficios.

Ven, Espíritu Santo, a nuestros corazones
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.

Ven a nosotros, Padre de los pobres,
ven dispensador de dones,
ven luz de nuestros corazones.

Consolador supremo,
dulce huésped de nuestras almas,
apaciguante frescura.

En el trabajo, eres descanso,
en la fiebre, frescura,
en el llanto, consuelo.
Oh luz dichosísima,
ven a inundar hasta lo más íntimo
el corazón de todos tus fieles.

Sin tu poder divino,
nada hay en el hombre,
nada que sea puro.

Lava lo que está sucio en mí,
con la Sangre de Cristo.
Baña lo que está árido en mi espíritu
con el agua del Costado de Cristo.

Sana lo que está herido en mi vida
con las santas  llagas de Jesús.

Suaviza lo que esrá rígido en mi inteligencia
con tu unción soberana.

Inflama lo que está frío en mi corazón
con la llama de tu amor.

Endereza lo gue está extraviado en mi entendimiento
con el esplendor de tu verdad.

A todos los que tenemos fe, y que en ti confiamos,
Danos tus siete dones sagrados.
Danos mérito y virtud.
Danos la salvación eterna.
Danos la alegría eterna. 

Amén.

Oremos: Espíritu Santo, mi Señor y mi Dios, tú eres el
Señor que da la vida, el dispensador de las bendiciones
divinas. Manifiesta tu poder en mi ser. Renueva en mí el
don de la gracia. Has hecho de mí un hijo de Dios en Jesucristo,
el Hijo Único engendrado. Ven a mí ahora, Espíritu
del Señor. 

Amén.

P. Ghislain Roy
Para liberarse y sanar.